Adega Pombal

Desde el primer día, Adega Pombal confió en nosotros para dar forma a su identidad a través del diseño de sus vinos. Nuestro punto de partida fueron dos referencias excepcionales: Arcan y As Bateas. Pronto descubrimos algo que nos marcó el camino: además de elaborar vinos de gran calidad con uva propia, la bodega contaba también con sus propias bateas de mejillón, auténtica fuente de vida y principal motor económico de la casa.

Esa revelación nos inspiró a crear un relato visual que uniera dos mundos inseparables: el viñedo y el mar. Desde entonces, cada proyecto que desarrollamos para Adega Pombal lleva impreso ese vínculo único con el mejillón, un sello diferenciador que hace que su marca sea auténtica y reconocible.

Tras los primeros vinos llegó el reto del espumoso, y más tarde nació Mytilus, una propuesta fresca, divertida y singular que nos permitió disfrutar al máximo de la creatividad. Un vino que, como todo lo que surge de esta bodega, respira identidad propia, carácter y un espíritu innovador que se siente en cada copa.

Adega Pombal no es solo una bodega: es una historia de raíces, mar y pasión que hemos tenido el privilegio de transformar en imagen.